
En los últimos meses, hemos asistido a la proliferación de máquinas expendedoras de todo tipo. Los refrescos, las patatas fritas y los bollos se han sustituido por máquinas que venden condones, compresas, potitos (comida para bebés), test de alcoholemia, lubricantes, cepillos de dientes, etc.
Este fenómeno es muy nuevo en España. En Madrid, pueden verse en estaciones de tren, como
Fuenlabrada Central, o en centros comerciales, como
Sector 3 de Getafe.
Por muy curiosos que nos resulten estos productos, en otros países del mundo han dado un paso más. Según el modo de vida de cada zona, los distribuidores de estas máquinas han especializado sus contenidos. De esta forma, podemos encontrar máquinas de bragas usadas en Japón. La explicación es que estos objetos son el fetiche de los japoneses, los cuales incluso robaban estas prendas a las mujeres, y se decidió acabar con esta situación. Las mujeres cobran por donar sus prendas y los hombres ya pueden satisfacer sus necesidades.
Además, en Estados Unidos, están apareciendo máquinas expendedoras de iPods, gracias a la compañía Zoom Systems. En vez de introducir monedas o billetes, hay que meter la tarjeta de crédito. Aquí tenéis un ejemplo de su funcionamiento:
Para saber más:
1 comentario:
Gracias por tu comentario. Me gusta el término vending, jeje.
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